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CCC.Artículo del Dr. Jaime Urrutia



Title: Xxxxxx

DR. WOLF LUIS MOCHAN BACKAL

INSTITUTO DE CIENCIAS FISICAS

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

Presente

 

 

Adjunto al presente mensaje me permito hacerle llegar el artículo escrito por el Consejero, Dr. Jaime Urrutia Fucugauchi, titulado, “Desarrollo de capacidades internas en ciencia y tecnología”, publicado el día de hoy en la sección Opinión del periódico La Crónica de Hoy.

 

Aprovecho la ocasión para mandarle un cordial saludo.

 

 

Atentamente,

 

Dr. Rigoberto Aranda Reyes

Secretario de Comunicación

 

Consejo Consultivo de Ciencias de la

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Jaime Urrutia Fucugauchi* | Opinión  2011-02-09.

 

 

 

 

Desarrollo de capacidades internas en ciencia y tecnología

 

 

 

Recientemente, en estas páginas comentamos sobre la situación en ciencia y tecnología en países de África, y en particular sobre los problemas y carencias en el desarrollo científico y tecnológico en varios de los países del continente. Problemas que son compartidos en mayor o menor grado en buena parte de los países en desarrollo, en los que la pobreza extrema, hambrunas, desnutrición, conflictos bélicos, enfermedades infecciosas, entre muchos otros, constituyen necesidades apremiantes. Estos problemas presentan características de urgencia y como tales son presentados por los gobiernos involucrados y tomados en estos contextos por los organismos internacionales, los programas de ayuda humanitaria y los gobiernos de países industrializados. La ocurrencia de desastres asociados a sismos, erupciones volcánicas, huracanes e inundaciones o conflictos armados, da un contexto de apoyo a estas visiones de condiciones de urgencia. Sin embargo, los problemas de subdesarrollo han aquejado a muchos de nuestros países por largo tiempo y los problemas asociados a desastres naturales y conflictos agravan situaciones ya de por sí apremiantes y difíciles.

Las organizaciones internacionales, países industrializados y programas humanitarios han canalizado miles de millones de dólares en ayuda a naciones africanas. Esta ayuda ha apoyado en diversos grados en situaciones dadas de emergencia, y como tal ha sido valiosa; sin embargo, en contextos de más largo plazo, los resultados no parecen ser favorables. Sobre ello, la autora Dambisa Moyo en su libro La Ayuda Muerta (Dead Aid: Why Aid Is Not Working and How There is Another Way for Africa, Farrar, Straus & Giroux, New York, 2009) documenta que los niveles de pobreza y las situaciones de emergencia continúan siendo problemas recurrentes y en muchos casos con características de permanencia en los diferentes países. Moyo propone la necesidad de un cambio de estrategias con la construcción de infraestructura y capacidades internas en los países.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio figuran prominentemente la educación superior y la investigación científica. El establecimiento de capacidades en educación, ciencia y tecnología debe considerarse dentro de las prioridades para un desarrollo sostenible y ser parte de los programas de inversión. El desarrollo de capacidades internas en ciencia y tecnología es indispensable para formar parte eventualmente de la economía globalizada basada e impulsada por el conocimiento. La educación, el conocimiento e innovación son partes integrales de la solución. No pueden seguir siendo consideradas como parte de los gastos o como tareas a realizar cuando otros problemas económicos, políticos y sociales sean resueltos. Tampoco puede permitirse que el mantener a la población en la ignorancia sea parte de las estrategias de control y sometimiento de la población, ya sea por órganos internos o externos. Educar y proporcionar conocimiento a la población en su concepción más amplia es la única vía para desarrollar, inspirar y transferir la toma de decisiones a las nuevas generaciones de profesionales, técnicos, profesores, investigadores y lideres en los respectivos países.

La Red de Academias de Ciencia de África (Network of African Science Academies, NASAC) ha manifestado en diferentes foros internacionales y locales la necesidad de generar y consolidar las capacidades internas y contar con infraestructura y recursos humanos de alto nivel para liderar el desarrollo científico y tecnológico a escala del continente. Sin embargo, los retos son grandes y es más sencillo armar planes y programas que el implementarlos y hacer que éstos funcionen, y funcionen a la escala y por un tiempo suficiente para que haya al menos éxitos parciales. Uno de los problemas identificados por NASAC es el relacionado a la “fuga de cerebros”, que afecta a las naciones africanas. Una parte significativa de las personas preparadas ha emigrado a países industrializados en Europa, Estados Unidos, Japón, etcétera, buscando mejores perspectivas. Entre los planteamientos por parte de NASAC destacan: (1) inversión en la reconstrucción de universidades y centros de investigación en el continente; (2) programas de apoyo para estudiantes y científicos africanos dentro de programas sur-sur en centros de excelencia del continente y mundo en desarrollo; (3) creación de centros de excelencia regionales e internacionales en el continente en áreas críticas relacionadas a los Objetivos de Desarrollo del Milenio; (4) ampliar los esfuerzos de colaboración dentro del continente, fomentando y apoyando programas conjuntos en proyectos prioritarios; y (6) propiciar y apoyar programas que permitan la incorporación y retención de personal capacitado en los diferentes niveles profesionales y técnicos dentro de los países de la región.

El éxito o fracaso de las diferentes iniciativas, además de sus niveles de estructuración y calidad de propuestas, reside en buena parte dentro de los gobiernos y organismos de toma de decisiones internos y regionales. Las otras componentes son las naciones industrializadas y los organismos internacionales, y los países del mundo en desarrollo. Las naciones de los grupos G-5 y G-5+8 en repetidas ocasiones han discutido la situación del mundo en desarrollo y asumido compromisos que en la práctica continúan sin realizarse. La esperanza para la población en el continente es la construcción de capacidades internas, con la construcción de una masa crítica de científicos y tecnólogos, y de ciudadanos mejor educados. En general, los países africanos poseen abundantes recursos naturales cuya explotación no beneficia a la población, que sobrevive bajo regímenes de explotación internas y externas. Situación desafortunadamente que es común a muchos países, en los cuales los beneficios de los recursos minerales y energéticos se concentran en unos cuantos privilegiados dentro y fuera del país.

La falta de visión en buena parte de nuestros países, y el continuar considerando la educación en todos sus niveles y las actividades en investigación científica e innovación tecnológica como gastos, traen como consecuencia una dependencia cada vez mayor científica y tecnológica y bajos o nulos niveles de desarrollo económico. Las inversiones en educación y ciencia, dentro de programas estructurados y sostenidos, deben ser parte integral y prioritarias de las soluciones a los diferentes problemas catalogados como urgentes de pobreza extrema, hambrunas, salud, conflictos, políticos y sociales. Estos problemas no deben ser usados como excusas para la falta de inversión en educación, investigación científica e desarrollo tecnológico.

 

   * Integrante del CCC y participante en el programa internacional “Academic Chairs for Africa”

consejo_consultivo_de_ciencias@xxxxxxxxxx